Vegetarianos y dieta equilibrada

Foto de Condesign/ CC0
Foto de Condesign/ CC0

Crece el número de personas en todo el mundo que renuncia a comer carne y se hace vegetariana o incluso vegana. Para muchos, estas dos opciones serían la misma cosa, pero aclaremos para empezar que existen vegetarianos que admiten consumir productos de origen animal, como los huevos o la leche, mientras que los llamados veganos se alimentan exclusivamente de vegetales ¿Es la vegetariana una dieta equilibrada para el ser humano? Vamos a verlo.

Ser vegano o vegetariano está considerado como una sana costumbre, respetuosa con la vida de los animales y beneficiosa para la salud humana. Ciertamente, comer frutas y verduras es un gran aporte de vitaminas y otros nutrientes para el organismo pero, ¿significa esto que es una alimentación equilibrada? ¿Tienen los vegetales todo cuanto necesita nuestro cuerpo para subsistir? Y, ¿qué pasa con la carne y el pescado?, ¿se les puede sustituir en la dieta, sin deficiencias nutricionales?

Vegetales- Foto de Abimansoor/CC0
Vegetales- Foto de Abimansoor/CCO

Las razones para ser vegetariano o vegano

Aparte de las motivaciones nutricionales, existen otras a las que se atribuye tomar la decisión de apartarse del consumo de carne animal. Las más habituales y sobradamente conocidas son evitar la crianza masificada de animales y su posterior sacrificio para el consumo o, dicho más crudamente, no comer trozos de animales; se resume en una frase ya muy popular que dice: “a la cazuela nada que corra, nade o vuela”. Bueno, amigos vegetarianos, hay también otros seres vivos que todos comemos y ustedes especialmente, aunque no hagan ninguna de esas cosas porque no pueden, biológicamente. Muchos vegetales deben ser arrancados de la tierra para que sirvan de alimento sus tallos o raíces, y están vivos aunque no podamos oír sus lamentos y, por lo tanto, parezca menos desgarrador su sacrificio que el de un animal.

Si su motivación es ahorrar ese sufrimiento a los animales de granja, pensemos también en que, de no ser para alimentarnos, la mayoría de ellos ni siquiera llegarían a nacer, ya que no tendría utilidad su crianza. Y, reconozcámoslo, casi todo lo que se deja existir en el mundo es porque conviene al ser humano. Dicho esto, hay que admitir la disparatada y abominable industrialización de la carne, que no solo perjudica la vida de esos animales, sino la salud humana.

Foto de Adoproducciones/ CC0
Foto de Adoproducciones/ CCO

Las razones para comer carne o pescado

Otra razón que se alega para ser vegetariano es evitar el exceso de colesterol y las grasas saturadas. Lo que los últimos estudios nutricionales indican es que las grasas saturadas y el colesterol de la carne no influyen en el colesterol en sangre y no inciden particularmente en el riesgo de enfermedades cardiovasculares, más bien lo contrario. Pueblos como los esquimales o los massai se alimentaron durante siglos- y de manera exclusiva- de grasas y productos animales, y todavía existen.

No es la grasa saturada la que produce el aumento del colesterol en sangre, sino el colesterol oxidado, que proviene de las grasas hidrogenadas de los alimentos industrializados como la bollería envasada, las comidas precocinadas, azúcares y lácteos tratados, etc.

Si, aun así, se argumenta que no es necesario la inclusión de carne en la dieta, diremos que esto es cierto con determinadas e imprescindibles matizaciones: la carne proporciona al cuerpo humano nutrientes esenciales que, sin ella, son complicados de conseguir en las proporciones adecuadas.

  • – Para obtener las mismas proteínas diarias que nos daría un bistec, habría que comer cereales, semillas y legumbres, en combinación y en determinada cantidad según las personas. Las proteínas de los alimentos son necesarias para que nuestro organismo produzca, mediante los aminoácidos que proporcionan, sus propias proteínas.
  • – Solo la carne puede proveernos del hierro hemínico, el que contiene la sangre, y que es el que más asimila el cuerpo humano y más le beneficia, incluso para absorber el hierro de otros alimentos. Algunos vegetales contienen hierro, pero ni mucho menos en la cantidad adecuada ni con la facilidad de aporte diario que precisa una persona.
  • – La vitamina B12, muy necesaria como nutriente del organismo, se encuentra en alta cantidad en cualquier producto cárnico o de origen animal. Son muy pocos los vegetales que la contienen, por lo que los vegetarianos estrictos o los veganos deben añadir un complemento de vitamina B12 a su dieta, para hacerla más equilibrada.

El pescado también aporta aminoácidos y nutrientes básicos para una alimentación saludable, como los ácidos grasos Omega3, yodo, fósforo y vitaminas A, B6, B12, D y E. Favorece la absorción del calcio y previene enfermedades cardiovasculares. Contiene menos calorías que la carne y es de fácil digestión, por lo que es recomendable en la mayoría de dietas y para todas las edades.

Foto de Security/ CC0
Foto de Security/ CCO

La alimentación más equilibrada

Todo lo dicho con anterioridad no descarta una dieta alimenticia compuesta principalmente y a diario de frutas, verduras, cereales y legumbres. La carne y el pescado basta con incorporarlos al menú 2 o 3 veces a la semana. Según la famosa pirámide alimentaria, por la que se rigen los expertos nutricionistas y que mide las necesidades básicas de nutrientes para el organismo, los carbohidratos complejos (arroz, cereales, harinas, legumbres) serían la principal fuente de una dieta equilibrada, seguidos de hortalizas y frutas que aportan vitaminas y minerales y sin descartar las carnes, pescados, lácteos y huevos, que completan ese equilibrio nutricional. En el último escalón de esa pirámide, mucho más prescindibles y de consumo menor, se encuentran los azúcares y grasas.

Como ejemplo mundial de una alimentación ideal, se encuentra desde hace años la dieta mediterránea. Se llama así a la que se basa en la elaborada tradicionalmente en los países de la Europa bañada por el mar Mediterráneo. Además de contar con un amplio recetario que mezcla los distintos tipos de alimentos en platos sabrosos y altamente nutritivos, se valora de ésta dieta la inclusión de tres factores que la hacen una de las más saludables del mundo: la utilización del aceite de oliva, el alto consumo de pescados y mariscos y el acompañamiento moderado del vino. Gracias a esos elementos y una conjunción casi perfecta del uso de productos vegetales y cárnicos, se considera que seguir la dieta mediterránea adecuadamente previene de la obesidad, problemas cardiovasculares, diabetes y deterioro físico y cognitivo. No en vano, en noviembre del año 2010, la dieta mediterránea fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

En definitiva, existen muchas dietas alimenticias y muchos estilos de vida que se relacionan con los alimentos; pero conviene saber todo al respecto de la que elegimos, para no privar a nuestro cuerpo y nuestra mente de los nutrientes imprescindibles para su buen desarrollo y mantenimiento. En todo caso, no hay que olvidar que las cantidades, según edad, peso y necesidades físicas de cada persona, y el modo de preparación y elección de los productos, deben siempre tenerse en cuenta para asegurar ese equilibrio dietético tan deseado.

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