Cómo derribar los muros del miedo

Derribar el muro del miedo- Foto: Bykst
Derribar el muro del miedo- Foto: Bykst

Superar el miedo para actuar ante los problemas es posible. Aprende cómo derribar los muros del miedo que te rodean.

Hay veces que te gustaría que el tiempo se parase y te dejase en paz; quedarte a salvo entre las sábanas de tu cama para que nada te afecte. Hay veces en que te sientes con un cansancio impotente de vivir, que crees que todo te supera y el tiempo es implacable y juega a pillarte, para derribarte. A todos nos pasa alguna vez, o incluso varias veces en nuestra vida. Pero, ¿sabes qué?: sí que puedes con eso que te aterra y ahora llamas realidad. Lo sabes, porque ya ocurrido en otras ocasiones y, sin embargo, no te hundió entonces y aquí estás. Lo sabes porque uno de los milagros de la vida es que nunca nada es tan malo como lo imaginabas. Solo te hace falta recordarlo, y tirar para arriba…Mejor que solo para adelante, porque manteniéndote arriba no te caes, mientras que adelante puede haber un precipicio, o al menos un socavón.

Los muros del miedo

Si has pasado o estás pasando una mala racha, de esas que te dejan con síntomas de depresión y alerta al próximo golpe, ya sabes que la inseguridad (el miedo) y la tristeza fatigan mucho. No dejas de darle vueltas a eso que te hace sentir desdichado, vulnerable y asustado, aunque ya estés cansado de sufrir. Pregúntate por qué ahora tienes miedo y antes no lo tenías; te daré la respuesta: tu propia mente lo ha instalado en ti, a raíz de las malas experiencias o los traumas que has sufrido, y lo magnifica con pensamientos oscuros. No te engañes, no es que antes fueses irreflexivo y ahora sepas lo duro que todo puede ser; es que tu negativo estado anímico actual te hace ver complicado cualquier paso que debas dar. La inconsciencia es dejarse atrapar por esos muros de miedo, tristeza y pesimismo que te rodean; si los dejas, crecerán cada día más pero, si los miras y los desafías, verás que son solo de humo, se deshacen, se difuminan.

Los muros del miedo- Foto: Geralt
Los muros del miedo- Foto: Geralt

Conociendo al miedo

Dice un antiguo adagio que “para vencer a tu enemigo tienes que conocerlo”, por eso insisto tanto en hablar del miedo, porque es la emoción negativa que más a menudo se presenta en nuestras vidas,  con múltiples pretextos y distintos disfraces, y una de las emociones que más nos dañan. Conocer al miedo – da igual qué tipo de miedo o a qué- es la manera de aprender a hacerle frente, de reconocerlo cuando está llegando, de no dejarle manejar nuestras vidas. Porque siempre te atrapa a traición y, cuando quieres darte cuenta, has pasado algún tiempo presa de sus garras, elucubrando desastres, temiendo terribles desenlaces, sintiéndote incapaz de avanzar.

El miedo, como la tristeza o la ira, son respuestas emocionales naturales a situaciones externas que se vuelven desmedidas. Pueden ayudar a protegernos en su justo nivel pero, cuando algo grave ocurre, tienden a dominar nuestro pensamiento y a crecer excesivamente, hasta hacerse parte de nosotros. Científicamente, eso se explica como la sobreexcitación de una pequeña glándula cerebral llamada amígdala, situada en la parte frontal del cerebro, cuyo cometido es alertar a nuestro cuerpo en situación de posible riesgo; pero cuando el hipotético peligro no es inmediato sino latente (no es lo mismo la respuesta de huir que la de no saber de qué o hacia dónde huir) la amígdala permanece con esa sensación de alarma inconcreta, tensándonos y provocando pensamientos tremendistas.

Libre del miedo- Foto: Scienciefreak
Libre del miedo- Foto: Scienciefreak

Más fuerte que el miedo

Para controlar los nervios o los ataques de pánico que pueden provocarte las situaciones desafiantes o estresantes, existen distintos mecanismos psicológicos que puedes practicar y aplicar en esos momentos de tensión y negatividad:

  • Recuerda lo que ya hemos dicho: el miedo siempre exagera el peligro o la complejidad de lo que te asusta. Nada resulta tan difícil o insoportable cuando le hacemos frente como cuando lo imaginamos. Eres más fuerte de lo que crees, más fuerte y capaz de lo que tu miedo te permite sentirte. Eres más fuerte que el miedo. Y, además, siempre hay una solución, aunque ahora no la veas.
  • No hagas caso de otros pensamientos atemorizantes que debiliten tu decisión. La ansiedad tiende a crear nuevos monstruos en nuestra cabeza, que muchas veces utilizamos como pretextos para no actuar y resignarnos; piensa que son solo imaginaciones, que nada ha sucedido aún y no tiene porqué suceder lo peor.
  • Si estás muy nervioso por la inminencia de algo que te asusta, respira profundamente por la nariz y expulsa el aire despacio por la boca; repítelo varias veces, lenta y todo lo profundamente que puedas. La respiración equilibrada no solo oxigena el cerebro y permite que nos tranquilicemos y podamos pensar con claridad, sino que ayuda a mitigar otros síntomas desagradables, como las molestias de estómago o la sensación de taquicardia o de ahogo que produce la ansiedad.
  • Date un tiempo para que se pase tu miedo. No te aceleres en tomar decisiones improvisadas o esforzarte a la desesperada. Actúa cuando estés más tranquilo y confiado en ti mismo…, pero actúa.
  • Técnicas de meditación, el yoga y/o  aplicar la respiración equilibrada pueden ayudarte a superar los momentos de indecisión causados por el nerviosismo extremo.
  • Habla de tus miedos con personas de tu confianza. No te avergüences ni sientas pudor por abrir tus emociones a quien sabes que te quiere o, en su defecto, a un profesional de la salud mental. Expresar en voz alta ese miedo que siempre se queda dentro, ayuda a que se disipe. Pruébalo y verás que es cierto. Además, la opinión o puntos de vista de otras personas pueden ayudarte a racionalizar tus pensamientos. Déjate ayudar.
  • Cuanto más controles tu miedo y te enfrentes a las situaciones que lo producen, más verás que no eran tan dificultosas y que puedes solventarlas. Siéntete satisfecho y orgulloso por tus progresos y confía en ti para seguir adelante.

Siguiendo algunas o todas estas pautas, verás que puedes enfrentar mucho mejor la sensación de miedo o inseguridad ante cualquier situación y circunstancia. No olvides que tú no eres tu miedo. Tú eres mucho más fuerte que tu miedo ¡No le dejes vencerte!

Cómo derribar los muros del miedo
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